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Qué es UXMachine

Qué es UXMachine

UXM abre tu página en un navegador de verdad, como la abriría alguien que llega por primera vez, y mide lo que hay entre esa persona y lo que venía a hacer.

No te va a decir si tu diseño le gusta. Eso ya te lo dice cualquiera, y gratis. Te dice qué miró y con qué medida, para que puedas ir a comprobarlo tú.

Trabaja con una ventana de 1280×800 y con hasta once páginas de tu sitio. No entra donde haga falta contraseña y no rellena formularios: mira lo que se ve al llegar, sin tocar nada.

Qué mira en una página

Abre la página, la deja al tamaño de una pantalla normal y se pone a medir cajas.

Dónde acaba la primera pantalla y qué queda por debajo, esperando a que alguien baje. Qué parte de esa primera pantalla se queda tapada por lo que va encima —un aviso de cookies, una barra fija, algo que no se va al bajar—. Si lo que hay que pulsar tiene tamaño suficiente para acertar a la primera.

Nada de eso se sabe mirando el diseño. Se sabe abriendo la página y midiendo.

Con lo que tapa hay un mínimo: si cubre menos de una séptima parte de la pantalla, se mide y no sale en el informe.

Y un informe no dice más que eso: una medida, y en qué ventana se tomó. Ni bien ni mal. Ni una nota del uno al diez.

Esto es solo una parte de lo que mira. El resto está en Metodología, cada cosa con lo que puede afirmar y lo que no.

Cómo funciona un análisis

Pegas una dirección.

Abrimos la página y medimos. Tarda lo que tarda; te avisamos al terminar.

Recibes un enlace. Ese enlace es la única copia: guárdalo, porque si lo pierdes no podemos recuperártelo.

Y se borra. El informe lleva escrito hasta cuándo estará ahí.

Por qué las auditorías de UX se quedan en el cajón

Si alguna vez has encargado una auditoría de UX, ya sabes cómo llega: un documento largo, bien escrito, con cuarenta puntos ordenados por gravedad.

En ninguna parte pone de dónde sale esa gravedad. Ni qué midió alguien y qué se le ocurrió mientras lo escribía. Las dos cosas llegan con la misma tipografía y el mismo tono de seguridad, y separarlas te toca a ti, sin tener con qué.

Si tienes equipo, lo hacéis entre varios. Alguien discute la lista, os quedáis con tres cosas y esas tres se hacen.

Sin equipo no hay quien discuta nada. El documento se lee una vez, se guarda, y ahí sigue.

Esto es para el momento en que acabas de publicar una landing y no sabes si se entiende. O cambiaste la página de precios y quieres ver qué queda a la vista antes de que nadie baje. O alguien te ha dicho que «algo no funciona» y no sabes por dónde empezar a mirar.

Por qué construyo UXMachine

La IA empuja a construir. A mí lo que me interesa no es ir más rápido haciendo lo mismo. Es que una persona sola levante algo que hace tres años pedía un equipo.

UXM es las dos cosas a la vez.

Un producto para el que construye solo y no tiene a quién enseñarle lo que ha hecho. No le falta criterio. Le falta alguien que mire su página y le diga qué tocar.

Y mi proyecto piloto. Lo estoy montando así, una persona y agentes, para ver hasta dónde llega. No lo cuento como mérito. Lo cuento porque explica por qué el producto acabó siendo esto y no otra cosa.

Lo más interesante de estos meses no ha sido lo que la IA me dejó hacer. Ha sido lo que me obligó a comprobar.

Por qué UXMachine no usa un modelo para medir

Yo le daba la página a un modelo y el modelo escribía el informe. Salía bien. Lo bastante bien como para creérmelo.

No fallaba en la redacción. Fallaba en que no había forma de saber qué había mirado.

Así que separé las dos cosas.

Las frases se escriben antes. Una por una, para cada cosa que el instrumento sabe comprobar: cómo se dice, qué medida la respalda y qué no se puede afirmar con ella. Eso lleva su tiempo, se discute y se sella.

Después llega tu página y decide cuáles salen y con qué números. Ningún informe las trae todas. Lo escrito de antemano es el idioma; lo que dice de ti lo pones tú, sin proponértelo, al tener la web que tienes.

Un laboratorio hace esto mismo. No escribe un texto nuevo para cada paciente: escribe una vez qué significa cada valor, y luego mide el tuyo.

Por eso, mientras se mide, no sale ni una petición hacia un modelo. No hace falta. No hay nada que redactar.

La IA está en el taller, no en el instrumento.

No es una postura contra los modelos. Es dónde los pongo.

Se perdió redacción. Y se perdió cubrir cualquier cosa que se le ocurriera al modelo: hoy esto encuentra menos, sobre todo lo que exige entender qué quiere decir un texto. A cambio mide algo que el texto no dice, que es dónde queda cada cosa cuando la página se abre. Y las frases se pueden comprobar, que era el punto. Dos informes del mismo sitio con dos meses de diferencia se pueden poner uno al lado del otro.

Qué he aprendido construyéndolo

Medir es muchísimo más difícil que opinar.

Un instrumento que no falla nunca no está midiendo. Más de una vez el problema no estaba en el producto: estaba en la herramienta con la que lo comprobaba.

Y la mitad del valor está en abstenerse. Escribir «esto no lo sabemos ver» cuesta más que rellenar el hueco con algo que suene bien. Y es lo que hace que lo demás valga algo.

Qué no hace UXMachine

No es un ranking.

No promete conversión.

No ordena por gravedad.

No compara tu web con la de nadie.

Y no aprende de tu sitio para mejorar el de otro.

Probar con una URL

2026