Cómo miramos una página
Abrimos la página en un navegador de verdad y comprobamos siempre las mismas ocho cosas:
- dónde acaba la primera pantalla y qué queda debajo
- qué la tapa
- el tamaño real de lo que hay que tocar
- el contraste del texto sobre su fondo
- imágenes sin texto alternativo
- formularios, y qué datos piden
- enlaces: adónde llevan y si llevan
- dominios ajenos que cargan solos
QUÉ LEEMOS
Abrimos la dirección en un navegador de verdad, con una ventana de 1280×800.
Seguimos los enlaces del propio sitio hasta once páginas.
Pulsamos una sola cosa: lo que cierra el aviso de cookies.
No rellenamos formularios ni enviamos nada.
LAS OCHO
Dónde acaba la primera pantalla, medido a 1280×800, y qué queda debajo.
Qué la tapa, dónde y cuánto cubre.
El tamaño real del rectángulo que ocupa cada cosa que hay que tocar.
El contraste entre el texto y el color de su fondo.
Qué imágenes no llevan texto alternativo.
Qué datos pide cada formulario.
Adónde lleva cada enlace, y cuáles no llevan a ninguna parte.
Qué dominios ajenos carga la página antes de que toques nada.
EN QUÉ ORDEN
Van en el orden que fija lo que dijiste que querías conseguir con la página. Si no lo dijiste, en el nuestro.
QUÉ NO MIRAMOS
El móvil. Si la página es bonita. Si el texto convence. La marca.
Lo que pasa después de pulsar: compras, registros, embudos.
El texto que va sobre una foto o un degradado.
Más allá de once páginas por sitio.
Nada que esté detrás de una contraseña.
Lo que la página no declara: si algo funciona como un botón sin estar hecho como un botón, no lo vemos. Igual con los formularios.
Una comprobación puede cortarse antes de enumerarlo todo. Cuando pasa, la frase lo dice.
Cuando algo aparece en varias páginas, nombramos las tres primeras en el orden en que aparecen en el sitio, y decimos cuántas más hay.
Cambiamos con frecuencia la forma de mirar, así que dos informes del mismo sitio hechos en momentos distintos no siempre son comparables.
2026